sábado, 6 de febrero de 2010

Réplica al racionalismo


''El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona''
Holdellin


Sólo en lo sueños logramos despojarnos de la historia; las palabras junto con los significados se vuelven inciertos, y sólo existen simples metáforas. Nuestro inconsciente, esa cajita de pandora, se separa del debe ser.

La vida no se puede someter siempre a la razón. Esos significados ''precisos y únicos'' de los vocablos que nos han presentado a lo largo de la historia hay que desutilizarlos para rebelarnos a eso que nos imponen como realidad. Las palabras son el testimonio de nuestra realidad; la realidad del hombre que sólo puede expresarse en palabras y que podríamos entender que son simples sistemas convencionales de signos que podemos aceptar o desechar.

El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo al crear el lenguaje. El Ser es una metáfora de sí mismo y ha sido encerrado dentro de las limitaciones de la definición. Apenas el hombre adquirió consciencia de sí, se separó del mundo natural y se hizo otro sobre sí mismo. No se conoce.

En nuestro inconsciente se encuentra nuestra ''realidad última'', la incomodidad del racionalismo. Donde utilizamos la imaginación para volvernos rebeldes a la definición. La razón no puede penetrar en la escencia de las cosas, de lo que verdaderamente debería importarnos. Hay una clara ruptura entre el inconsciente y la razón en los sueños.

Las palabras no son idénticas a la realidad, son simples metáforas que nos intentan decir algo para poder entender nuestro entorno: el hombre y las cosas. El hombre y su ser se interponen a su propia consciencia, su entendimiento de sí y de las cosas queda encerrado en esa ''verdad'', que es ilusión pura.

Nos hemos vuelto impenetrables, ese mundo interior esta muy bien soldado por las definiciones y no nos damos cuenta de lo que podemos llegar a saber al desutilizarlos.

Los conceptos, las palabras, los símbolos... constituyen un lenguaje. Y es el lenguaje propio el creador de normas sociales y morales. El lenguaje mismo nos doméstica, nos dice que líneas debemos seguir, olvidando nuestros fines últimos. Quedamos desvalorizados y perdidos en el tiempo y el espacio; como el viento.

Al ser más independientes de los significados podemos ensanchar nuestras percepciones. Normalmente es en los sueños y en las metáforas que podemos lograrlo. Unimos los puentes de la realidad y la fantasía. Donde no existe el lenguaje, sólo existen imágenes. Imaginación....


Gely P.


1Octavio Paz, ''El arco y la lira'', pp. 29-49
2Maldonado Rodriguera Rebeca, ''El inconsciente, el Ello, lo otro psíquico. La réplica al racionalismo'', Revista Carta Psicoanalítica Número 3. Septiembre 2003

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